COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE LA EDAD Y EL INSOMNIO.

La edad parece ser el factor modificador más consistente de la necesidad y en la calidad del sueño. Con este factor de riesgo podemos resumir que el recién nacido duerme unas 16 horas, el lactante entre 12 y 14 horas, al crecer de 3 a los 5 años unas 11 horas, de 9 a los 10 años unas 10 horas y en la edad adulta de la gran mayoría de la población dormimos entre 7 y 8 horas por la noche. El sueño cuando llegamos a la segunda década de la vida comienza a cambiar teniendo menos ciclos profundos y una reducción de los mismos de un 40% en la, este factor se va aumentado progresivamente con los años llegando ser realmente bajo por encima de los 60 años; presentando despertar prolongado conscientes o breves desapercibidos, tan frecuentes en la edad avanzada. Estas alteraciones se deben a la presencia de determinados trastornos patológicos como movimientos periódicos de piernas, síndrome de apneas obstructivas del sueño (ronquido y pausa en la respiración), insuficiencia cardiaca congestiva, reflujo gastroesofágico, depresión o procesos dolorosos tipo artrosis, en esto tampoco podemos olvidar que el consumo de medicamentos para las patologías crónicas puede ayudar al insomnio.

Con toda esta información si eres adulto mayor y tienes problemas de sueño tienes que observar:

  1. Estás roncando en exceso o presentan pausas al respirar durante el sueño.
  2. Tienes ansiedad antes de dormir o miedos que no explicas
  3. Tienes las enfermedades (Hipertensión arterial, Diabetes, Insuficiencia cardiaca, etc.) descompensadas o no controladas
  4. Algunos de los medicamentos que tomas puede producir insomnio
  5. Tienes síntomas de gastritis o reflujo en la noche

Si tienes alguna o varias de estas condiciones te invitamos a que consultes a un profesional para que pueda guiarte en tu problema y busques alternativas naturales si tu médico lo indica.

Con toda esta información ya sabes cuál es tu nivel de insomnio y cuáles son las principales acciones que debes seguir para buscar soluciones, así que sigamos con las consecuencias físicas y mentales que puedes llegar a tener si padeces de este problema.

¿En qué me puede afectar el insomnio?

El sufrir problemas del sueño afecta nuestra vida diaria teniendo manifestaciones diurnas: fatiga, cambios en el estado de ánimo, disminución en la motivación o iniciativa, tensión, cefalea, síntomas gastrointestinales, preocupación por el sueño, malestar general y falta de habilidad mental, entre otros. El insomnio disminuye la calidad de vida y altera el funcionamiento social y laboral. Es de tal magnitud el problema que se puede extender a las 24 horas que incluso se dificulta dormir en el día, a pesar del agotamiento físico y emocional.

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